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La Coctelera

LA VIDA ARTIFICIAL: LA INTELIGENCIA QUE VIENE

Imaginemos un robot. Un robot con I.A. (Inteligencia Artificial), capaz de desarrollar por sí mismo acciones creativas y de responder a estímulos externos. Capaz de realizar pensamientos abstractos, de racionalizar preguntas y respuestas, capaz de emular sentimientos humanos como el amor, el odio, la compasión, la amistad, la envidia, el miedo, la alegría, la tristeza; un ser mecánico, no ya que tenga aspecto humano, capaz de relacionarse e interactuar con otros seres humanos –y por supuesto, con máquinas-, una máquina inteligente e intelectiva; un cuerpo artificial; un cuerpo artificial que tiene consciencia de sí mismo y que no desea ningún mal para sí típico del que tenemos los humanos, como la muerte o el daño físico; una mente digital robotizada que funciona como una humana, y que incluso puede doblarla en capacidad. Y capaz de crear robots como él.

Ahora bien. Este robot no necesita ni respirar, ni comer, ni dormir, ni beber agua. Necesita revisión como si fuese un coche –o nosotros mismos como cuando vamos al médico, que no es otra cosa que una revisión del cuerpo humano-, y puede apagarse y encenderse a voluntad. Pero al no tener la desgracia que tienen los cuerpos humanos, animales y vegetales de envejecer, el tiempo no pasa para esa maquina apenas a ojos vista.

¿Consideraríamos a este robot un SER VIVO?

La vida no es lo que se cree. Una forma de vida basada en la química del silicio, que no necesitara respirar ni dormir, ¿se la consideraría vida? ¿Qué la diferenciaría con la I.A.? Es interesante la distinción entre “ser vivo” y “ser humano”. Aunque lo primero es condición necesaria para lo segundo, en un momento dado de desarrollo histórico y científico podríamos llamar “humanos” a androides indistinguibles de nosotros mismos, aunque no estuvieran vivos en el sentido químico de la palabra ni fueran humanos en el sentido biológico del término. “El Hombre Bicentenario”, novela de Isaac Asimov, ahonda en este tema (la pregunta es obvia y sugestiva: ¿Qué nos hace humanos?). Otra clave es la memoria. Si apagáramos bruscamente un ser con I.A., al volver a encenderlo habría perdido todo aquello que era antes de apagarlo. Habría perdido los impulsos y las circunstancias iniciales, y nunca volvería al estado anterior al del apagado. Sería como “matar” a una persona y devolverla a la vida siendo otra. Pero donde se pretende llegar en este artículo es a que suponiendo un cerebro artificial simulado a nivel biológico suficientemente complejo, como para que cada caso fuese un epifenómeno no reproducible, con memoria digitales como las que usamos actualmente nada nos impediría crear una personalidad y, además, recuperarla de nuevo en caso de apagón. En los ambientes científicos más osados muchos especulan con la posibilidad de prolongar la vida en el mundo virtual, transmitiendo los pensamientos de una persona, o incluso su cerebro, al mundo digital y virtual. En la novela “Neuromante”, el personaje Dixie Flatline, al morir, hicieron una copia de seguridad de él que más tarde se mantenía funcionando como “programa consciente” dentro del ciberespacio. ¿Estaríamos hablando en este caso también de un ser vivo? A este respecto son muy ilustrativas las reflexiones del “Titiritero”, personaje de la obra maestra de cyberpunk manga “Ghost In The Shell”, que no se autodenomina siquiera I.A., cavilando sobre un Estado aún más superior de vida.

A pesar de todas estas reflexiones positivistas sobre la I.A., esta todavía no ha demostrado certeramente la existencia de ningún tipo. Aunque ha dado aportaciones tan importantes y esperanzadoras como la lógica borrosa, métodos de busca y técnicas de reconocimiento de patrones, sigue limitándose a campos muy específicos. Es algo en lo que hay que insistir para ser totalmente objetivos. Pero no hemos de negar su existencia a corto o medio plazo, y menos aún a largo o muy largo plazo o incluso nunca. La I.A. creada por nosotros, por la propia I.A., o incluso espontáneamente, es algo perfectamente posible, aunque a algunos les puedan asustar estas posibilidades. No sería la primera vez que los científicos han errado en sus conclusiones. J. Burcet señala acertadamente como la capacidad de adaptación al cambio es indispensable para adquirir una buena posición ante el mundo que se nos presenta, y señala varios casos de conclusiones científicas no adaptadas a los cambios que se iban a producir en su momento, o que incluso ya se habían producido:

MICROBIOS
La teoría de Louis Pasteur sobre los gérmenes es una ficción ridícula.
(Pierre Pached, profesor de Fisiología en la Universidad de Toulouse, 1872)

CIRUGÍA
El abdomen, el pecho y el cerebro nunca podrán ser objeto de una cirugía responsable.
(Sir John Eric Ericksen, cirujano británico, nombrado Curijano Extraordinario de la reina Victoria de Inglaterra, 1873)

PETRÓLEO
¿Hacer un pozo para buscar petróleo. Quiere decir perforar el suelo para encontrar petróleo? Está usted loco.
(Constructores de pozos que Edwin L. Drake quería contratar para hacer sus primeras perforaciones, 1859)

TELEVISIÓN
La televisión no podrá mantenerse en el mercado más de seis meses. La gente se cansará de mirar la misma caja todas las noches
(Darryl F. Zanuck, Director General de la 20th Century Fox, 1946)

RADIO
Una caja inalámbrica para difundir música no tiene ningún valor comercial. Nadie pagaría por un mensaje que no está dirigido a nadie en particular
(Respuesta de Dadis Sarnoff asociados a una propuesta de inversión para la radio, 1920)

TELÉFONO
El teléfono tiene demasiados defectos para ser considerado seriamente como un medio de comunicación. Este invento no tiene ningún valor para nosotros.
(Memorandum interno de dirección de la Western Union, 1876)

AVIACIÓN
Los aviones son unos juguetes interesantes, pero no tienen ningún valor militar.
(Mariscal Ferdinand Foch, profesor de Estrategia en la Escuela Superior de Guerra de Francia, 1911)

VIAJE ESPACIAL
La idea del viaje espacial no tiene ningún sentido.
Sir Richard Wooley, astrónomo real, Reino Unido, 1956)

ORDENADORES
En el futuro los ordenadores no pesarán más de una tonelada y media.
(Previsiones tecnológicas de Mecánica Popular, 1949)

MÚSICA DE GUITARRA
No nos gusta este sonido. La música de guitarra está acabada.
(Respuesta de la DECCA Recording Co. al rechazar el nuevo sonido de los Beatles, 1962)

Como conclusión, añadir simplemente que lo que distingue a unos científicos de otros, incluso a los científicos de los teóricos y escritores de la Ciencia Ficción es la capacidad de prognosis sociocientífica, en algunos casos, tan desarrollada que, como diría Clarke, “es indistinguible de la magia”.

sin título

INTELIGENCIA ARIFICIAL

Se denomina inteligencia artificial a la rama de la informática que desarrolla procesos que imitan a la inteligencia de los seres vivos. La principal aplicación de esta ciencia es la creación de máquinas para la automatización de tareas que requieran un comportamiento inteligente.

Algunos ejemplos se encuentran en el área de control de sistemas, planificación automática, la habilidad de responder a diagnósticos y a consultas de los consumidores, reconocimiento de escritura, reconocimiento del habla y reconocimiento de patrones. Los sistemas de IA actualmente son parte de la rutina en campos como economía, medicina, ingeniería y la milicia, y se ha usado en gran variedad de aplicaciones de software, juegos de estrategia como ajedrez de computador y otros videojuegos.

El matemático sudafricano, Seymour Papert, es considerado pionero en esta ciencia.

Escuelas de pensamiento

La IA se divide en dos escuelas de pensamiento:

Inteligencia artificial convencional

Se conoce también como IA simbólico-deductiva e IA débil. Está basada en el análisis formal y estadístico del comportamiento humano ante diferentes problemas:

Inteligencia artificial computacional

Artículo principal: Inteligencia computacional

La inteligencia computacional (también conocida como IA subsimbólica-inductiva e IA fuerte) implica desarrollo o aprendizaje iterativo (p.ej. modificaciones iterativas de los parámetros en sistemas conexionistas). El aprendizaje se realiza basándose en datos empíricos. Algunos métodos de esta rama incluyen:

Historia

Los primeros desarrollos en inteligencia artificial comenzaron a mediados de los años 1950 con el trabajo de Alan Turing, a partir de lo cual la ciencia ha pasado por diversas situaciones:

  • El término fue inventado en 1956 por John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon en la Conferencia de Dartmouth , un congreso en el que se hicieron previsiones triunfalistas a diez años que jamás se cumplieron, lo que provocó el abandono casi total de las investigaciones durante quince años.
  • En 1980 la historia se repitió con el desafío japonés de la quinta generación de computadoras, que dio lugar al auge de los sistemas expertos pero que no alcanzó muchos de sus objetivos, por lo que este campo sufrió una nueva interrupción en los años noventa.
  • En la actualidad se está tan lejos de cumplir la prueba de Turing como cuando se formuló: Existirá Inteligencia Artificial cuando no seamos capaces de distinguir entre un ser humano y un programa de computadora en una conversación a ciegas.
  • Como anécdota, muchos de los investigadores sobre IA sostienen que "la inteligencia es un programa capaz de ser ejecutado independientemente de la máquina que lo ejecute, computador o cerebro".

Fundamentos y filosofía

Como ocurre casi siempre en el caso de una ciencia recién creada, la inteligencia artificial aborda tantas cuestiones confundibles en un nivel fundamental y conceptual que, adjunto a lo científico, es necesario hacer consideraciones desde el punto de vista de la filosofía. Gran parte de esta ciencia se junta con temas en la filosofía de la mente, pero hay ciertos temas particulares a la IA. Por ejemplo:

  • ¿En qué consiste la inteligencia? ¿Cómo la reconoceríamos en un objeto no humano, si la tuviera?
  • ¿Qué sustancia y organización se requiere? ¿Es posible que una criatura hecha de metal, por ejemplo, posea una inteligencia comparable a la humana?
  • Aunque una criatura no orgánica pudiera solucionar problemas de la misma manera que un humano, ¿tendría o podría tener consciencia y emociones?
  • Suponiendo que podemos hacer robots con una inteligencia comparable a la nuestra, ¿debemos hacerlo?

Durante más de 2000 años de tradición en filosofía, han ido surgiendo diversas teorías del razonamiento y del aprendizaje, simultáneamente con el punto de vista de que la mente se reduce al funcionamiento físico. La psicología ofrece herramientas que permiten la investigación de la mente humana, así como un lenguaje científico para expresar las teorías que se van obteniendo. La lingüística ofrece teorías para la estructura y significado del lenguaje, así como la ciencia de la computación, de la que se toman las herramientas que permiten que la Inteligencia Artificial sea una realidad.

Empezó con el nacimiento de Platón en 428 adC y con lo que aprendió de Sócrates. La temática de su obra fue muy diversa: política, matemática, física, astronomía y diversas ramas de la filosofía. El filósofo Hubet Dreyfus (1979) afirma que:

Bien podría afirmarse que la historia de la inteligencia artificial comienza en el año 450 adC, cuando Platón cita un diálogo en el que Sócrates le pregunta a Eutidemo: "Desearía saber cuál es la característica de la piedad que hace que una acción se pueda considerar como pía... y así la observe y me sirva de norma para juzgar tus acciones y las de otros."

Los filósofos delimitaron las más importantes ideas relacionadas con la inteligencia artificial, pero para pasar de allí a una ciencia formal era necesario contar con una formalización matemática en tres áreas principales: la computación, la lógica y la probabilidad. La idea de expresar un calculo mediante un algoritmo formal se remota a la época de Jwarizmi, matemático árabe del siglo IX, con cuyas obras se introdujeron en Europa los números arábigos y el álgebra (de su nombre al-Jwarizmi deriva la palabra Algoritmo).

El hombre se ha aplicado a sí mismo el nombre científico de homo sapiens como una valoración de la trascendencia de nuestras habilidades mentales tanto para nuestra vida cotidiana como para nuestro propio sentido de identidad. Los esfuerzos del campo de la inteligencia artificial se enfocan en lograr la compresión de entidades inteligentes. Una de las razones de su estudio es el aprender más de nosotros mismos. A diferencia de la filosofía y de la psicología, que también se ocupan de la inteligencia, los esfuerzos de la Inteligencia Artificial están encaminados tanto a la construcción de entidades como a su compresión. Otra razón por la cual se estudia la Inteligencia Artificial es debido a que ha sido posible crear sorprendentes y diversos productos de trascendencia. Nadie podría pronosticar con toda precisión lo que se podría esperar en el futuro, es evidente que las computadoras que posean una inteligencia a nivel humano tendrán repercusiones muy importantes en nuestra vida diaria así como el devenir de la civilización.

El problema que aborda la inteligencia artificial es uno de los más complejos: ¿Cómo es posible que un diminuto y lento cerebro, sea biológico o electrónico, tenga capacidad de percibir, comprender, predecir y manipular un mundo que en tamaño y complejidad lo excede con creces?, pero a diferencia de la investigación en torno al desplazamiento mayor que la velocidad de la luz o de un dispositivo antigravitatorio, el investigador del campo de la inteligencia artificial cuenta con pruebas contundentes de que tal búsqueda es totalmente factible.

La inteligencia artificial permite al hombre emular en las máquinas el comportamiento humano, tomando como base el cerebro y su funcionamiento, de manera tal que se pueda alcanzar cierto razonamiento.

Inteligencia artificial y emociones

El concepto de IA es aún demasiado difuso. Contextualizando, y teniendo en cuenta un punto de vista científico, podríamos englobar a esta ciencia como la encargada de imitar una persona, y no su cuerpo, sino imitar al cerebro, en todas sus funciones, existentes en el humano o inventadas sobre el desarrollo de una máquina inteligente.

A veces, aplicando la definición de Inteligencia Artificial, se piensa en máquinas inteligentes sin emociones, que "obstaculizan" encontrar la mejor solución a un problema dado. Muchos pensamos en dispositivos artificiales capaces de concluir miles de premisas a partir de otras premisas dadas, sin que ningún tipo de emoción tenga la opción de obstaculizar dicha labor.

En esta línea, hay que saber que ya existen sistemas inteligentes. Capaces de tomar decisiones "acertadas".

Aunque, por el momento, la mayoría de los investigadores en el ámbito de la Inteligencia Artificial se centran sólo en el aspecto racional, muchos de ellos consideran seriamente la posibilidad de incorporar componentes “emotivos”, a fin de aumentar la eficacia de los sistemas inteligentes.

Particularmente para los robots móviles, es necesario que cuenten con algo similar a las emociones con el objeto de saber –en cada instante y como mínimo– qué hacer a continuación [Pinker, 2001, p. 481].

Al tener “emociones” y, al menos potencialmente, “motivaciones”, podrán actuar de acuerdo con sus “intenciones” [Mazlish, 1995, p. 318]. Así, se podría equipar a un robot con dispositivos que controlen su medio interno; por ejemplo, que “sientan hambre” al detectar que su nivel de energía está descendiendo o que “sientan miedo” cuando aquel esté demasiado bajo.

Esta señal podría interrumpir los procesos de alto nivel y obligar al robot a conseguir el preciado elemento [Johnson-Laird, 1993, p. 359]. Incluso se podría introducir el “dolor” o el “sufrimiento físico”, a fin de evitar las torpezas de funcionamiento como, por ejemplo, introducir la mano dentro de una cadena de engranajes o saltar desde una cierta altura, lo cual le provocaría daños irreparables.

En síntesis, lo racional y lo emocional están de tal manera interrelacionados entre sí, que se podría decir que no sólo no son aspectos contradictorios sino que son –hasta cierto punto– complementarios.

Críticas

Las principales críticas a la inteligencia artificial tienen que ver con su incapacidad de imitar por completo a un ser humano. Normalmente la lógica usada por la inteligencia artificial llega a aserciones que no son comunes del humano; es por ello que esta lógica artificial es llamada "Lógica Difusa". Se entiende por este término los resultados que da una computadora que no son comunes a nuestro pensamiento. Se da principalmente porque manejan resultados como totalmente verdaderos o totalmente falsos. Aunque esta lógica usada por la inteligencia artificial comúnmente puede convencer que la máquina sí piensa, si realizáramos test como el de Turing sabríamos que carece de pensamiento.

Otros experimentos como la Habitación china de Searle han mostrado como una máquina puede simular pensamiento sin tener que tenerlo y puede pasar muchos test, sin siquiera entender lo que hace.

Tecnologías de apoyo

Aplicaciones de la inteligencia artificial

  • Lingüística computacional
  • Minería de datos (Data Mining)
  • Mundos virtuales
  • Procesamiento de lenguaje natural (Natural Language Processing)
  • Robótica
  • Sistemas de apoyo a la decisión
  • Videojuegos
  • Prototipos informaticos

Científicos en el campo de la inteligencia artificial